10 diciembre, 2022

Si nos organizamos, interoperamos todos

Si nos organizamos, interoperamos todos

Todos necesitamos datos del otro que no tenemos, y para obtenerlos debemos poder interoperar de manera segura y confiable, sin que nadie acapare poder con los datos. La interoperabilidad, integración e interacción en el sector de la salud y en cualquier otro depende de tomar la decisión de organizar los datos a través de ecosistemas con actores y roles definidos, y llevarlos al mejor modelo conocido para que esos datos hablen y se entiendan y produzcan la transformación digital tan anunciada.

En el caso del sistema de salud, todos los actores -prestadores, ministerios, estados provinciales, nacionales y municipales; secretarías, hospitales, centros primarios de atención, farmacias, pacientes…- deberían poder acceder a la información que requieren y estén habilitados a contar, con la certeza de que es confiable.  Es el mejor modo de poner al paciente en el centro de la escena porque podrá acceder a sus datos médicos sin intermediarios, haciendo valer su derecho. 

Tanto en la salud como en el resto de los sectores, la interoperabilidad es una necesidad que se vuelve cada vez más imperiosa, y comenzó a avanzarse en este sentido en la Argentina a nivel nacional. A fines del año pasado, trabajadores de la administración pública de las 24 jurisdicciones del país participaron de jornadas de capacitación sobre Arquitectura Tecnológica del Ecosistema Digital de Integralidad. La idea de esta capacitación fue que estos agentes conocieran y se involucraran en la gestión de los componentes tecnológicos del Ecosistema Digital de Integralidad (EDI). Y que se percibieran como actores fundamentales y necesarios para el logro de la transformación digital sustentable en el Estado, como base para el camino hacia un gobierno digital al servicio del ciudadano.

La influencia neuquina. De esos encuentros,  surgió la iniciativa de la creación de un EDI, es decir, de una red de componentes que garantice la seguridad, confidencialidad, trazabilidad y no repudio en el intercambio de datos, procesos y servicios digitales realizados entre los sistemas informáticos que usan las personas humanas o las distintas entidades jurídicas. 

La finalidad del EDI es mejorar la integración y la interoperabilidad de los sistemas digitales que operan en él a través de distintas tecnologías y marcos normativos y conceptuales.  Al cierre de esta edición, estaba por someterse a consulta pública la norma IRAM 17.610 -que tomó mucho del modelo de certificación referencial 14 de Neuquén – y que busca ser un marco en donde la seguridad sea un estándar que atraviesa a todos los sectores . Según Rodolfo Laffitte, uno de los responsables de la transformación digital de Neuquén, consultor TIC, asesor en integración y uno de los promotores del modelo de Estonia, “la norma IRAM 17.610 se piensa como un marco de referencia nacional para ecosistemas de interoperabilidad técnica y operacional; mientras que en temas semánticos y legales sólo funciona como recomendación”.

Esta aclaración de Laffitte también se encarga de remarcarla Gustavo Giorgetti, otro ingeniero neuquino promotor del modelo estonio que fue durante todo el año pasado uno de los principales capacitadores en EDI. Giorgetti explica que “lo que se necesita es compartir los datos desde las fuentes que pueden ser recolectados con el sistema que cada actor elija para hacerlo y con los estándares semánticos y legales que adhieran, respetando los reglamentos generales de protección (GPDR) para poder responder a todos los casos de uso”.

Un ejemplo de caso de uso en salud podría ser el de las farmacias. Para expender medicamentos con recetas digitales o no, deben ingresar al sistema del prestador -generalmente prepaga u obra social- para chequear cada receta, consultar el descuento, etc. Y eso debe hacerlo con cada uno de los sistemas de cada prestador con los que trabaja. En cambio, si todos estos datos fueran accesibles de manera segura, confiable y verificable en un solo sistema -que sólo interopera a nivel operacional y técnico-, la farmacia accedería allí y lograría expender medicamentos de una manera más sencilla y mucho más eficiente, que redundaría en mejoras para el resto de los prestadores.

Cada sector puede desarrollar internamente los sistemas que desee, pero para interactuar e interoperar e integrar debe respetar estándares. La futura norma IRAM apunta a definir estándares técnicos, co-crear procesos inter-organizacionales…es decir, acordar en los procesos con sistemas propios, como, por ejemplo, la receta electrónica.

La rueda ya se inventó.  “El modelo de Estonia se desarrolla porque nadie acapara poder con la información digital” , asegura Laffitte y destaca: “Es un tema conceptual”. X-Road es una herramienta tecnológica desarrollada por Estonia que es gratuita, y que garantiza la confidencialidad, la integridad y la interoperabilidad entre las partes que intercambian los datos. Permite saber quiénes son los actores del ecosistema y qué transacciones realizan esos actores. “Lo que hace es generar un canal seguro de intercambio de datos en Internet para todos los que forman parte del ecosistema, es ´peer to peer´”, explica Laffitte.

El responsable del desarrollo del núcleo de X-Road es el Instituto Nórdico para Soluciones de Interoperabilidad (NIIS, por sus siglas en inglés) el cual fue fundado por Finlandia y Estonia. El NIIS vendría a ser el Red Hat de X-Road. Es el responsable de la administración, desarrollo, verificación y auditoría del código fuente; la gestión de la documentación y de los requisitos empresariales y técnicos, el control del desarrollo, la definición de las políticas de licencias y distribución, el sporte técnico alternativo para usuarios miembros y la cooperación internacional.

Preparar el terreno. Para compartir datos desde las fuentes es necesario minimizar el tiempo para encontrar los datos, minimizar la desactualización de los datos, maximizar el uso de los mismos estándares de seguridad, maximizar el no repudio de los mensajes procesados, y minimizar el tiempo de implementación y readaptación. Un camino que cada vez más países recorren, mirando a Estonia y  aprendiendo sin temores a que este modelo atente contra la soberanía, el trabajo o la estrategia política o de negocio de nadie.

En Argentina además de la pionera Neuquén, existen otras provincias que se sumaron a la idea de conformar un EDI de la administración pública utilizando X-Road para el intercambio de datos entre los distintos organismos que conforman el ecosistema. Chaco y Catamarca lo hicieron en 2021, recientemente se sumó Mendoza y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y se espera que en 2022 arranquen también Córdoba, Santiago del Estero, Santa Cruz, Corrientes y La Pampa.

En general, son las áreas de modernización de las distintas provincias y grandes ciudades las que buscan resolver el tema de los trámites digitales, se acercan a X-Road y comprenden sus ventajas, y se interesan por llevarlo a toda la administración.

De esquina en equina. Para comprender los avances en interoperabilidad, Giorgetti contrapone tres modelos. El de las dos esquinas donde se desarrolla una interfaz entre los sistemas, con el inconveniente de que los datos crecen exponencialmente y nunca se llega a la interoperabilidad total. El de las tres esquinas -como es el caso del BUS de interoperabilidad en salud- que soluciona el problema del crecimiento exponencial porque cada actor sólo debe subirse al BUS y el BUS se encarga de dar respuesta a ese incremento. Sin embargo, tiene dos problemas: el tecnológico, porque si falla el BUS falla todo, y el social porque los actores entregan el poder de administrar sus propios datos.

El modelo de las cuatro esquinas que se propone con el EDI y con X-Road, en cambio, no tiene límite de crecimiento, no tiene el problema de la complejidad ni el de la información ni de quien la administra. X-Road trabaja a nivel técnico y organizacional, no de estándares sectoriales ni de contenido del dato. Cada actor del ecosistema hace un pequeño esfuerzo para hablar con X-Road sin importar el desarrollo interno que tenga de sus sistemas ni los estándares semánticos que utilice o las normas a las que adhiera.

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