20 enero, 2022

Estonia y el E-Health: entre la enseñanza y la extrapolación imposible

Estonia y el E-Health: entre la enseñanza y la extrapolación imposible

El sistema sanitario de Estonia es totalmente digital porque Estonia decidió apoyarse en las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) para desarrollarse como Nación cuando recuperó su independencia en 1991, es decir, hace apenas 28 años. Un país cuya historia se remonta a la Edad Media con capítulos de ocupaciones, guerras, dominios y resistencias; que moldearon un pueblo y quizás lo prepararon para encarar una liberación muy particular.

Estonia comenzó a formar parte de la Unión Europea y de la OTAN en 2004. Según el último censo de 2017, viven en ese país báltico del norte de Europa, alrededor de 1,3 millones de personas.
El modo de enfrentar las desventajas de ubicación, tamaño, desarrollo y nueva república, fue utilizar las TICs para convertirlas en ventajas. Hoy Estonia es “la nación más digital del mundo”. Desde 1997 cuentan con un E-gobierno, punta de lanza de otras políticas digitales que incluyen derechos y obligaciones, seguridad, salud, vivienda y responsabilidad tributaria. Una opción estratégica desarrollada por este país para mejorar la competitividad del Estado y aumentar el bienestar de los ciudadanos, no tanto como un programa de innovación sino como respuesta pragmática a limitaciones concretas. Y que ahora sí puede plantearse avanzar en ciertas innovaciones sobre una base que está asentada.

El recorrido
1997: e-Governance (soluciones electrónicas de gobierno)
2000: e-Tax (solución electrónica para montar empresas)
2001: X-Road (red troncal de código abierto)
2002: Digital ID (identificación digital)
2005: i-Voting (votación por Internet)
2007: Public safety (seguridad pública basada en TICs)
2008: Blockchain (tecnología para evitar ciberataques)
2008: e-Health
2014: e-Residency

Once only. En 2003, a través de e-Estonia State Portal, el gobierno puso casi todos sus servicios en línea. La clave del éxito que permitió sumar a todos los ciudadanos es el principio de “once only”, o “solo una vez”, que consiste en que el Estado no puede pedir a los ciudadanos y a las empresas la misma información más de una vez. Son las oficinas de administración pública las que deben encargarse de compartir esos datos de manera interna.
En este contexto, las soluciones de E-Health no son una excepción. En Estonia, los pacientes son propietarios de sus datos de salud, y los hospitales y centros médicos los pusieron en línea en 2008. Actualmente, más del 95% de los datos generados por hospitales y médicos están digitalizados y utilizan la tecnología de blockchain para garantizar la integridad de los registros médicos electrónicos almacenados, y los de acceso al sistema.
Y la apuesta más fuerte de los estonios en el caso de la salud digital es que las personas se preocupen por su salud no sólo cuando están enfermos. Con E-Health, Estonia puede ofrecer medidas preventivas más eficientes, aumentando la conciencia de los pacientes y también ahorrando miles de millones de euros.
Cada persona en Estonia que ha visitado a un médico tiene su propio registro de e-Health en línea, que contiene las notas de su caso médico, los resultados de las pruebas, las prescripciones digitales y los rayos X, así como un registro completo de acceso a los datos. Por lo tanto, los médicos pueden acceder a los registros electrónicos de sus pacientes, sin importar dónde se encuentren y tomar decisiones de tratamiento mejor informados.
El futuro. El empoderamiento, la movilidad y el rompimiento del monopolio de la información son las principales directrices que seguirá Estonia para el próximo paso del E-Health, al que denominaron Healthcare 4.0. Están convencidos de que “las personas serán más conscientes de los factores que influyen en su salud y cada persona será cada vez más responsable de gestionar su propia salud”. Sostienen que el acceso a la información desde donde sea y en cualquier momento es fundamental, por eso el Estado prevé proporcionar dispositivos de puntos de atención para los pacientes; brindará cuentas de salud globales e introducirá los beneficios de los métodos de salud basados en Inteligencia Artificial. Por último, y algo que viene haciendo desde el comienzo, fortalecerá la idea de “no más monopolios”, es decir, que los datos del paciente dejen de estar vinculados a un solo lugar.

Resultados e-Health en Estonia (2019)
99% de los datos de salud están digitalizados
99% de las prescripciones son digitales
500.000 consultas de médicos por año
300.000 consultas de pacientes por año
100% de la facturación en salud es electrónica

La extrapolación imposible. En Argentina, una de las trabas para hacer del caso Estonia algo similar a una política nacional y federal es la confianza. Existen plataformas tecnológicas que permiten poner a disposición del ciudadano sus datos y asegurarlos a través de criptografía y blockchain (tecnología que otorga disponibilidad e integridad de los datos). Pero ese es el segundo paso. El primero es ponerse de acuerdo acerca de los principios que deben regir el intercambio de esa información.
Neuquén es una de las provincias argentinas que más estudió y comprendió el “caso Estonia”. Cuenta con una Ley de Salud Digital, Historia Clínica Unificada (no por efectores sino empoderando al ciudadano en datos sobre su salud). Al igual que en Estonia, los datos están dispersos en distintas bases de datos, pero el dueño es el ciudadano. Lo que actúa es el principio de “once only” que unifica los datos. A esto Neuquén lo denomina “fuente auténtica”. También al igual que en Estonia, en Neuquén efectúan el intercambio de datos con la plataforma XRoad, que permite auditar quién usa el dato y para qué.
Neuquén ya cuenta con su registro civil digitalizado, y el año pasado lanzó el certificado de “Nacido Vivo Digital”. Desde el momento en que alguien nace, ya se digitaliza su Historia Clínica, se le toman sus huellas de manera digital, se incorpora a la base del centro médico y se envía la información al registro civil. De esta forma, las familias no deben desplazarse a otro lugar para “anotar” al bebé y pueden disfrutar del acontecimiento de la nueva vida.
La extrapolación ya sea en una provincia o en todo el país es imposible. Y Neuquén lo entendió. Argentina es una república bi-parlamentaria, posee un sistema de representación federal y su población supera los 44 millones de habitantes. Estonia es un Estado unitario y uniparlamentario, además de no alcanzar el millón y medio de habitantes. Por eso, la provincia patagónica se nutrió de Estonia para crear su propia política digital. Y, para compartir experiencias mutuas, Neuquén planifica una misión hacia el país europeo que probablemente sea en septiembre.

 

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