10 diciembre, 2022

La Comunidad Europea aprobó el exoesqueleto pediátrico Atlas 2030

La Comunidad Europea aprobó el exoesqueleto pediátrico Atlas 2030

Luego de una década de investigación y ensayos ha sido desarrollado por Marsi Elena Garcia Armada, investigadora del Centro de Automática y Robótica (CAR) del Consejo Superior de Investigaciones científicas (CSIC) y cofundadora de la empresa Marsi Bionics; la Comunidad Europea aprobó el primer exoesqueleto infantil del mundo.

El Atlas 2030 está realizado de Níquel y Titanio, pesa 12 kilos y se coloca en pocos minutos. Su innovación tecnológica permite que contenga 10 articulaciones con la capacidad de interpretar la intención de movimiento del niño de forma no invasiva y responder a esta intención en cada paso, así como trabajar de forma pasiva, generando un patrón de marcha específico para cada paciente. La estructura consta de largos soportes, llamados ortesis, que se adaptan a las piernas y al tronco del niño, sin la necesidad de control torácico.

Recientemente, García Armada fue nombrada una de las treinta mujeres más influyentes del mundo en su especialidad y considerada una de las diez científicas más iimportante de España. El CAR es un centro mixto de la Universidad Politécnica de Madrid y el CSIC de España. Mientras que la compañía Marsi Bionics funcionó como vehículo para el desarrollo del Atlas 30, comprobando su utilidad clínica y poniéndolo en el mercado.

El Atlas 30 incluye una tablet para el terapeuta, recogiendo los datos del paciente para generar su propio patrón de marcha y monitoriza la información de la sesión. Asimismo, va acompañado de un marco auxiliar que se puede acoplar al exoesqueleto para garantizar la seguridad del paciente y aportar al niño la sensación de caminar por sí mismo, así como facilitar al terapeuta la posibilidad de interactuar con el paciente cara a cara, sin necesidad de mantenerse detrás sujetándolo.

Esto permite realizar una terapia muscular integral de una forma lúdica con el niño y la familia mucho más motivadora y efectiva. Durante su desarrollo y los múltiples ensayos clínicos en hospitales de referencia, se ha demostrado que su uso intensivo logra retrasar todas las complicaciones musculo esqueléticas asociadas a la atrofia muscular espinal y la parálisis cerebral.

La atrofia muscular espinal es una enfermedad neuromuscular degenerativa que afecta en España a uno de cada 10.000 bebés. La pérdida de fuerza vinculada a la enfermedad impide a los niños caminar, a consecuencia de ello, desarrollan complicaciones como escoliosis, osteoporosis e insuficiencia respiratoria. Esta terapia robótica puede acompañar al paciente pediátrico en su recuperación entre los cuatro y los diez años de edad.

 

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