1 octubre, 2022

La “silla caliente”, las internas y las políticas alineadas

La “silla caliente”, las internas y las políticas alineadas

La Decisión Administrativa 791/2022 del Ministerio de Salud de la Nación (Minsal) por medio de la cual la ministra Carla Vizzotti oficializó el ingreso de Analía Baum al frente de la Dirección Nacional de Sistemas de la Información (DNSI), generó revuelo en el sector, a tal punto que al cierre de esta edición no era seguro que Baum asumiera finalmente el cargo.

La designación puso en evidencia internas del oficialismo, jugadas de la oposición y una gran necesidad de comprender que la política juega un rol fundamental como herramienta de transformación de la realidad. Con este hecho lo que menos se pone en duda es la capacidad de Analía Baum para ocupar el cargo. En cambio, sí se cuestiona la capacidad de ciertos cuadros del oficialismo para entender el rol de la política y de las políticas alineadas para lograr la transformación buscada.

Hasta su nombramiento al frente de la DNSI, Baum comandaba la dirección homónima, pero en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA). Y, si bien en el ámbito de la informática médica local se reconoce en Baum a una profesional brillante con amplia experiencia y trayectoria en el tema, sorprende que la cartera sanitaria nacional opte por alguien del “larretismo” para dirigir un área de la Administración Pública Nacional a la que, además, muchos definen como “clave” dentro del Ministerio de Salud de la Nación.

Según se desprende del sitio web oficial del Minsal, la Dirección de Sistemas de Información tiene como propósito “disminuir brechas de calidad en la atención de la salud, implementado sistemas de información que identifiquen las características y necesidades de la población, permitan el seguimiento longitudinal e integral de las personas a lo largo de todo el sistema de salud y provean herramientas innovadoras a los profesionales de la salud y a los pacientes”.

El rol de esta dirección la convierte, ciertamente, en un área clave. Especialmente luego de una pandemia que evidenció la necesidad de contar con conectividad de los distintos centros de salud de todo el país, digitalización de la información de los pacientes e interoperabilidad de esa información para que la atención pueda ser eficiente y eficaz. Pasos claves también para la integración del sistema sanitario público y privado, un debate tan caliente como la silla que se le ofreció a Baum; y que requiere de un alineamiento para concretarlo en el sentido transformador deseado por los distintos actores del sistema sanitario argentino.

Si hay algo que la pandemia dejó muy en claro es que los lineamientos políticos pueden estancar, hacer retroceder o avanzar medidas que atañen a la salud de la población. Es por esto que la política alineada es necesaria y el objetivo debe estar claro. No se trata de nombres, de títulos o de simpatías.

Entonces, ¿por qué llamar a una funcionaria del gobierno de la ciudad de Buenos Aires para ocupar una dirección claramente estratégica? ¿Por qué hacerlo en una cartera que vivió más que ninguna otra durante la pandemia la necesidad de trabajar de modo muy alineado para que la política desplegada rindiera sus frutos? ¿Por qué buscar allí donde cuando encabezaban la administración nacional demostraron tener un lineamiento político distinto en torno al rol de los organismos destinados a la gestión sanitaria?

Consultados por este medio, distintos actores del sector mostraron su desconcierto ante la designación. “No se entiende”, “Es parte de la falta de rectoría que hay dentro de la subsecretaría de Medicamentos e Información Estratégica”, “Nadie duda de la capacidad de Analía Baum, pero sorprende que elijan a alguien del PRO para ocuparlo”, “Es parte del desconocimiento que existe al interior del Ministerio de Salud de la Nación” fueron algunas de las opiniones recogidas.

La Dirección de Sistemas de la Información es, sin dudas, una “silla caliente” que necesita ser ocupada porque es importante en su rol para la transformación digital de la salud. Algo que permitirá, entre otras cosas, sentar las bases de una de las políticas que promueve esta dirección del Minsal: Disminuir las brechas de calidad de la atención sanitaria.

La informatización de los datos de los pacientes, la interoperabilidad y la integración son ejes fundamentales para caminar en ese sentido. Tres ejes que la ex titular de esta dirección, Cintia Speranza, trabajaba de manera alineada. Su alejamiento del cargo hace un par de meses habría sido motivado por internas no muy claras entre el Ministerio de Salud de la Nación y la provincia de Buenos Aires. Entonces, quizás, la pregunta no sería ¿por qué Baum? sino más bien ¿hasta qué punto internas que parecen irrelevantes terminan jugando en contra de objetivos mayores y dejando ventanas abiertas para que la oposición -con su propia mirada y lineamiento político- ocupe un lugar central en la administración nacional del sistema de salud actual?

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