A pesar de la pandemia, la telemedicina enfrenta resistencias en América Latina

La pandemia del Covid-19 fue y es un hito bisagra en la historia de la humanidad en general, pero también para la telemedicina en la región, donde las experiencias de implementaciones sufrieron avances y retrocesos similares hasta que la urgencia de un virus nuevo confinara a la humanidad en su hogar y evidenciara la necesidad de abordar la salud (y la vida en general) de forma remota.

“El pasado, el presente y el futuro de la Telemedicina en América Latina” fue una de las mesas-debate destacadas de la agenda del JISHIBA, en el que oradores como Elisa Martinez Luaces, Senior Consultant on Change Management del Programa Salud.uy; Ricardo Quezada, director Médico en AccuHealth de Chile; Adrián Pacheco, director de Telesalud en el Centro Nacional De Excelencia Tecnológica en Salud (CENETEC), de la Secretaria de Salud de México; Óscar Enrique García Jiménez, presidente de la Red Iberoamericana de Salud Digital (RISAD), de Colombia; y Alexandre Taleb, ccoordinador  del Núcleo de Telemedicina y Telesalud de la  Facultad de Medicina de la Universidad Federal de Goiás, de Brasil; repasaron los recuerdos, las iniciativas y las promesas de una práctica que ya no admite demoras.

Ricardo Quezada, director Médico en AccuHealth de Chile

El eterno retorno al punto de partida. La resistencia médica, la falta de normativas y presupuestos para el área, las falencias en la infraestructura y los vaivenes de los proyectos políticos de cada país, signaron un pasado en el que la telemedicina avanzaba poco y retrocedía el doble.

El ejemplo de la resistencia médica y política se visualiza en Chile, donde se comenzó a crear un hospital virtual en 2018 y a los pocos meses se frenó. “Era una señal potente de que la tecnología y la informática eran el camino”, lamentó Quezada.

Otra historia es la de México, donde se trabaja desde hace 15 años sobre la base de una recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) acerca de la adopción de vías de telesalud, pero “teníamos que ir paso a paso porque había una gran resistencia”, recuerda Pacheco, que llegó al cargo en 2004 con el plan de conseguir la implementación en dos años aunque “llevó muchos más años fortalecer la infraestructura y las capacidades para llegar a contabilizar 160.000 consultas realizadas en 2019”.

Otro caso es Brasil. Allí se inició en 2007 una red de telesalud que hoy conecta a 219 municipalidades y a más de 960 unidades básicas de salud comunitaria, con el objetivo de hacer una segunda consulta, telediagnóstico de cardiología y oftalmología; aunque la práctica sólo contempla el diálogo entre médicos.

“En febrero de 2019 el Consejo Federal lanzo una norma liberando la telemedicina en general, que fue tan combatida por los médicos que 30 días después fue revocada. Hoy, tenemos como regla una legislación de Telesalud que data de 2002 en la que permite la práctica para la formación médica y el diagnóstico entre médicos, pero no el vínculo paciente-médico”, sostuvo Taleb.

Elisa Martinez Luaces, Senior Consultant on Change Management del Programa Salud.uy

“En Uruguay, junto con la pandemia llegó un nuevo gobierno que aprobó la ley habilitante de la telemedicina, porque hasta ese momento no había nada”, repasó Elisa Martinez Luaces.

“Una de las dudas radicaba en si realmente se podría mejorar la relación médico paciente, la inequidad y la hostilidad médica”, recordó Martinez Luaces y señaló que en aquel país realizan consultas públicas desde 2014 y cada dos años sobre TICs y Salud, y la efectuada en 2018 arrojó que cerca del 80% de los profesionales de salud valoraban de forma positiva la telesalud; y aunque la cifra es alta, había descendido respecto a la consulta anterior.

Covid o la urgencia de la virtualidad. En todos los casos, la llegada de la pandemia reconfiguró las urgencias, las decisiones y la mirada acerca de la telemedicina.

“Todo fue golpeado por el Covid-19. En abril, el gobierno liberó por ley todas las formas de telemedicina posibles durante la pandemia, pero no es una buena medida porque necesitamos reglas éticas para que no sean cometidos abusos”, admitió Taleb y contabilizó unos 65.000 pacientes monitoreados en Brasil, que se sumarán a los que aporte el programa que por estos días se iniciará, vinculado al manejo de pacientes por Covid.

“Necesitamos que la telemedicina sea vista como un player y no como una herramienta, porque es simplificarla; es un nuevo modo de cuidar de nuestros pacientes y no algo temporario para el estado de excepción y hay que regularlo para que los profesionales puedan ejercerlo con seguridad”, instó Taleb.

“Me encanta la idea de pensar a la telemedicina como una nueva forma de cuidar al paciente, pero me pregunto cómo cuidamos a los profesionales de Salud”, agregó Martinez Luaces, de Uruguay, y dio lugar al debate.

“La telemedicina es una estrategia a la que tenemos que mejorar en su seguridad y regulación. Hay que crear la visión y los procesos que permitan integrarla hasta que sea una parte inherente de la práctica médica”, dijo Pacheco y admitió estar “batallando en el presente 2020”.

“Tenemos que escribir los procesos para ver cómo desarrollar y afinar los detalles de este modelo de atención y establecer los estándares”, sostuvo García Jiménez, de Colombia, y adelantó que escriben el Libro Banco sobre Telesalud, “porque hay que tener un protocolo de atención en salud digital y trabajar en la prospectiva”.

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