Covid or not Covid, esa la cuestión para la Clínica Alemana de Chile

La Clínica Alemana de Chile atiende 67.067 consultas médicas por mes, 3.564 partos y 32.111 cirugías por año, pero en 2020, al igual que le sucedió -y sucede- al resto del mundo, su calidad de rendimiento se mide en relación a la respuesta ofrecida a la pandemia que, en este caso, se caracterizó por segmentar toda su prestación entre Covid y no Covid.

La estrategia de esta clínica trasandina fue segmentar su operación al punto que replicaron su estructura sanitaria: montaron una guardia especial respiratoria, una maternidad y una internación para pacientes con Covid positivo y otra para los que no tenían señales del virus.

En esta apuesta también incorporaron tecnología, por ejemplo, de acceso remoto al registro clínico para profesionales, tablets que facilitaran la comunicación de médicos y pacientes con familiares, un sistema de gestión de camas y otro de seguimiento de pacientes que ya contabiliza más de 8.900 ingresados, un sistema de teleconsultas, una aplicación de consentimiento informado para que el paciente pueda firmarlo con el dedo desde un el teléfono y hasta la parametrización de pacientes para protocolarizar las atenciones, entre otras herramientas.

En el marco de la conferencia Ecosistema de Salud Conectada, realizada de forma virtual por la European Connected Health Alliance (ECHAlliance), Alejandro Mauro, jefe de Informática Biomédica de la Clínica Alemana de Santiago de Chile repasó una estrategia que comenzó junto con el desembarco de la pandemia en el país al ver sus servicios ambulatorios abarrotados por pacientes con síntomas respiratorios.

La respuesta fue “tamizarlos” mediante el uso de la Research Electronic Data Capture (Redcap, por sus siglas en inglés), una solución gratuita provista por la Universidad de Vanderbilt, que la Clínica traduce al español y que integró a su Registro Clínico Electrónico.

“En ese tamizaje, realizado entre el 3 y el 17 de marzo, encuestamos a 384 pacientes de los cuales 53 dieron sospechosos y los derivamos a la urgencia. El 4 de marzo hicimos el primer diagnóstico y el 6 de marzo ya utilizábamos la encuesta para poder identificar los casos potenciales de la sala de espera y aislarlos”, detalló Mauro y explicó que la improvisación de la implementación y la característica de la urgencia por Covid-19 se tradujo en un traspié: los pacientes no completaban el flujo administrativo convencional y no recibían los resultados de laboratorio realizados en aquel sondeo; para resolverlo, armaron un sistema alternativo para la entrega de resultados de forma digital.

Se trata de un sitio web de información para pacientes que tuvo un nivel tan alto de adopción que colapsó y al que debieron ampliarle su capacidad; algo similar a lo que ocurrió con la pandemia en todo ese país en el que la fase 3 duró apenas dos días y que el 16 de abril dio paso a la actual fase 4. “Ahora los objetivos son aislar los pacientes y convertir muchos hábitos analógicos en digitales”, concluyó Mauro.

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