Don´t look up (no mires arriba)

Don´t look up (no mires arriba)

Telemedicina-Salud en línea nació pocos meses antes de que se declarara la pandemia por Covid-19. Creció y se consolidó como medio en un momento histórico mundial que impulsó prácticas como la telemedicina y otras relacionadas con la transformación digital de la salud que, hasta ese entonces y especialmente en Latinoamérica, estaban surgiendo y esperando el momento de instalarse. En estos dos años se avanzó mucho en Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) aplicadas a la salud, aunque es verdad que se lo hizo muchas veces “a los tumbos” en distintos aspectos, franqueados por la necesidad de dar soluciones urgentes.

No fue ni es una época fácil. Pareciera que atravesamos los inicios de un nuevo período oscurantista (o al menos surrealista) que pone en duda todo aquello que la cultura occidental había tomado por cierto para sentar las bases de su desarrollo. Los contratos sociales que dieron origen a las democracias modernas se habían apoyado hasta ahora en algunas certezas. Entre ellas, el derecho a la información para la toma de decisiones, que la tierra es redonda, y que la ciencia como modo de conocimiento riguroso, metódico y sistemático, ayuda a resolver problemas.

Que el ciudadano acceda al derecho a la información para la toma de decisiones es fundamental. Esa información puede estar atravesada por ideologías e intereses, entonces la forma de abordarla dependerá de cada medio, pero publicar mentiras es otra cosa. Y las fakes news son una marca de este tiempo. Si se miente desde los medios de comunicación tradicionales y en los nuevos medios digitales como las redes sociales, el ciudadano pierde su derecho a la información, vital para la toma de decisiones en democracia.

El terraplanismo cobra fuerza casi en consonancia con las fakes news. No es casualidad. Falta ahora que volvamos al geocentrismo. Y en la misma línea de este clima de época en el que se duda de la ciencia y se apoyan falsedades; surgen los antivacunas que amparados en sus libertades individuales discuten los avances científicos de la humanidad y así amenazan con mantener en pandemia durante años a los habitantes de todo el planeta.

A este escenario se suma que el poder real mundial está en manos de los sempiternos inescrupulosos y perversos que anteponen la salud financiera a la de las personas. Sin entrar en este aspecto que demandaría un análisis propio, lo cierto es que estamos ante el surgimiento de un nuevo tipo de sociedad que reniega del saber o de aquello que hasta ahora se tomaba como cierto o verdadero.

¿Qué pueden esperar los que apuestan al desarrollo de Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) aplicadas a la salud? ¿Es probable que corran con la misma suerte que la ciencia tradicional? ¿A qué valores apelar para evitar el descreimiento y descrédito que parecieran primar en los tiempos que corren?

La pasión de la ignorancia parece ser la más extendida y contra eso habrá que luchar.

Quienes hacemos Telemedicina-Salud en línea creemos que es tiempo de una profunda reflexión. Una reflexión que nos permita pensarnos como personas y como sociedades. En este camino, renovamos nuestro compromiso de ser un puente entre las TICs, la comunidad médica y el ciudadano común. Un nexo que permita acceder a todos los adelantos que posibilitan mejorar la práctica médica y la atención sanitaria, avances que posibiliten ir hacia una verdadera democratización de la salud.

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