17 septiembre, 2021

Schor Landman: “Empecemos por lo básico: garantizar la conectividad”

Schor Landman: “Empecemos por lo básico: garantizar la conectividad”

Guillermo Schor Landman es una institución en la telemedicina argentina y en esta nota repasó la iniciativa legislativa de su autoría por la que se busca dar conectividad a todos los establecimientos de la Salud Pública y que ahora recobró estado parlamentario.

La Ley de Interconexión en Red de los Establecimientos de la Salud Pública, el rol de la telemedicina y la lucha para garantizar la accesibilidad a los servicios de salud fueron algunos de los ejes que recorrieron esta entrevista a Guillermo Schor Landman, un abogado apasionado por las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs), pero también por la potencialidad que éstas tienen para ofrecer calidad prestacional a la práctica médica y a los servicios de Salud.

Un repaso muy breve a un currículum de tres décadas de incansable recorrido lo encuentran como director de la carrera de Telemedicina de la Universidad ISalud, profesor en la Maestría de Bioética de la Universidad Internacional de Valencia y docente en el posgrado de Derecho Informático en la Universidad de Buenos Aires. Pero, además de su tarea docente, desde enero de 2020 es consultor jurídico de la Subsecretaria de Tecnología de la Información y las Comunicaciones de la Nación.

Schor Landman preside la Fundación Iberoamericana de Telemedicina, de la que es miembro desde hace 23 años y donde desarrolló el primer software de Historia Clínica Electrónica (HCE) Web que funcionó en la salud publica Argentina, que fue integrado por Telecom de Argentina en 1998, y que contabilizó 1.400.000 pacientes activos y más de 5.000 turnos diarios.

Reflexiones y cuestionamientos. La trayectoria y los años de discusiones acerca del valor de la telemedicina dotan a Schor Landman de una mirada compleja y profunda que, inclusive, cuestiona los logros y desafía a ir por más.

“Me gusta que esté consagrada la telemedicina en una Ley, pero establecer que sea la autoridad de aplicación quien determine qué prácticas se podrán hacer en cada consulta es desconocer la realidad de las TICs; algo que sucede porque la reglamentación siempre va detrás del hecho tecnológico”, evaluó y mencionó miradas compartidas con otros profesionales que advierten que “todo depende de la empatía del profesional, de la comunicación que se tiene con el paciente y de la responsabilidad del médico, tal como corresponde a todo tratamiento”.

“Entonces, esto de que sea la autoridad de aplicación quien determine quién y cómo, no me parece razonable, como tampoco bueno para el crecimiento del sector”, sentenció.

Estado parlamentario. Y el ir por más en las aspiraciones también involucra que el proyecto de Ley de Interconexión en Red de los Establecimientos de la Salud Pública, del que Schor Landman es uno de sus autores junto a Santiago Spadafora, doctor y director de la maestría en Administración Hospitalaria de ISalud, recobró estado parlamentario en el Senado.

Presentado por María Inés Pilatti Vergara, senadora nacional por el Frente de Todos, es una iniciativa que ya tiene alrededor de cinco años, que había logrado y perdido estado parlamentario durante la administración de Mauricio Macri y que aspira a informatizar a todos los establecimientos de salud pública del país, porque “uno de los grandes problemas es la conectividad y escribimos un proyecto que plantea la creación de un programa que es financiado por el Fondo de Servicio Universal (FSU)”, aclaró el entrevistado (N.del E.: el FSU se compone del aporte del 1% de los ingresos totales devengados de la prestación de los servicios TIC incluidos en el ámbito de aplicación de la Ley N° 27.078).

El primer paso, entonces, sería declarar a la telemedicina como un servicio de telecomunicaciones como llave para instalar conectividad en todas aquellas localidades “en las que se necesita y que no se pueda pagar su factura”, explicó y profundizó que “luego veremos la forma y como usamos el bus de interoperabilidad, pero empecemos por lo básico: garantizar la conectividad”.

“Primero me cuestionaron que el FSU no pude pagar la factura a fin de mes”, dijo y recordó el nacimiento del concepto y la figura de servicio universal: un ciudadano francés que pidió tener su teléfono en su casa, en los Pirineos, pero que tardó seis meses en llegar y 2.800 francos más que lo que le costaba a un parisino a quien, además, la demora no superaba la semana.

“El planteo que hicieron fue como aquel del caso francés y sólo condujo a que la iniciativa perdiera estado parlamentario. Yo quería más, quería instalar también las computadoras, pero es verdad que no podemos dar mantenimiento”, dijo acerca de otro cuestionamiento que recibió el documento original y valoró que “tenemos un proyecto de Ley que espero que empiece a tratarse en comisiones y que nos permita empezar a pensar en un acceso real a la Salud”.

En este marco, el rol del Ministerio de Salud como autoridad aplicación pasaría por la definición del servicio médico dado que las plataformas, al ser valoradas como servicios de telecomunicaciones, tendrían que aplicar a una serie de normativas vigentes, como las del cuidado de los datos, la calidad de servicio, entre otros.

Atención centrada en el paciente. A los ojos de este especialista, “no hay manera de gestionar un sistema de salud hoy si no es informatizado, sin tener información de los pacientes”, y apostó a pensar en la posibilidad de tener una visión más global del ciudadano, en el que su salud sea vista como un todo y que contemple las costumbres, los deportes y las rutinas de la persona para que, de esa forma, se pueda hacer una prevención en salud más efectiva.

¿Es posible pensar en una agencia que contenga los datos de los ciudadanos para protegerlos, pero también para diseñar políticas a medida, con gobernanza de datos? Es una de las preguntas retóricas que flotan a partir de su planteo y que surgen al imaginar posibilidades, pero que abren muchos otros debates.

Inclusive, para Schor Landman la definición de telemedicina de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es incompleta dado que habla de los servicios brindados en aquellos casos donde la distancia “es un factor crítico” y su cuestionamiento se centra en el concepto de distancia dado que “si no podés salir de tu casa a medianoche para conseguir un médico, la criticidad la tenés aún si estás a 2, a 50 o a 300 kilómetros”.

Reconocimientos y obligaciones. La entrevista también fue el ámbito en el que hacer merecidos reconocimientos y, en este caso, Schor Landman recordó a Eugenio Zanarini, titular de la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS) desde enero de 2020 y fallecido el 4 de mayo, quien también se desempeñó como vicerrector de Planeamiento y Desarrollo de la Universidad ISalud entre 1999 y 2019. Y lo valoró especialmente por su aporte a que la teleconsulta fuera un acto médico, para que “una simple comunicación telefónica tuviera valor, cobertura, remuneración y, por supuesto, ofrezca absoluta protección para el paciente”.

“Si bien siempre insisto en que para poder dar servicio de telemedicina no necesitamos leyes específicas, sí creo necesario un marco regulatorio y que en Argentina ya tenemos”, sostuvo el entrevistado en relación a la Ley de Protección de Datos, la de Firma Digital y la de Derechos del paciente; “y el primer documento real que encuentro en nuestro país, en el que se establece una regulación, es en la Resolución 282 del primero de abril de 2020, de la SSS”.

“La necesidad de contener la concurrencia masiva de la gente a los centros de salud dio lugar a que se publicara esa primera resolución oficial en el que se establecen que las prepagas y las obras sociales deberán brindar servicios de consultorios remotos”, dijo el entrevistado y sentenció que “más allá de lo que ocurría hasta ese momento, para mí ese es el hito fundacional y se lo reconozco en Eugenio”.

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