1 diciembre, 2022

El uso de telemedicina explotó en Estados Unidos y profundizó la brecha digital

El uso de telemedicina explotó en Estados Unidos y profundizó la brecha digital

La adopción de las soluciones de telemedicina con video en vivo en Estados Unidos registró un crecimiento del 10% en 2020, al pasar del 32% en 2019 al 43%, una tendencia en alza que consolidó el acceso de un sector social de alto poder adquisitivo y no incorporó nuevos estratos; según se desprende del informe sobre la Adopción de la Salud Digital en 2020, realizado entre Rock Health, el primer fondo de riesgo dedicado a la salud digital, y el Stanford Center for Digital Health.

Ambas organizaciones, que estudian la incorporación de la Salud Digital desde 2015, duplicaron la típica muestra de 4.000 casos para profundizar su análisis sobre la adopción de herramientas de salud digital en el contexto de la pandemia por Covid-19, con Estados Unidos como epicentro del abordaje.

Entre las conclusiones del informe, se destacan que “las barreras para acceder a la telemedicina abundan más de lo esperado”, que la pandemia “reforzó y aceleró” las tendencias subyacentes en lugar de atraer nuevos sectores al servicio médico a distancia y que, si bien el 70% de la muestra usó al menos un canal digital en 2020, el 30% aún no tiene ningún tipo de acceso a alguna forma de atención médica remota.

La estadística. El perfil de los usuarios típico se mantuvo igual que en ediciones anteriores: personas de entre 35 a 54 años, con enfermedades crónicas e ingresos y nivel educativo altos.  Sin embargo, el relevamiento arrojó tasas de adopción comparativamente más bajas entre los grupos históricamente menos propensos a adoptar la telemedicina como, por ejemplo, personas de áreas rurales, mayores de 55 años y otras con bajos ingresos.

Asimismo, los investigadores advirtieron que existe una adopción desigual de herramientas de salud digital y, aunque el auge de la telemedicina sea una señal positiva, “sigue siendo una forma de atención costosa que no se puede escalar rápida o fácilmente”.

La buena noticia es que, por primera vez desde 2015, las soluciones de salud digital no significaron una simple mejora sino “una necesidad en el acceso y la prestación de los servicios de salud”, según sostuvieron los analistas, sobre una demanda que se concentró en la atención de la emergencia médica.

Datos personales. Las preferencias de intercambio de datos fue otro foco de consulta y, tal como sucedió en ediciones anteriores, loa voluntad de compartir sus datos de salud depende del destinatario y la mayoría se mostró más dispuesta a compartirlos con su médico (72%), su aseguradora de salud (53%) y sus familiares (52%).

El informe también reveló mayor predisposición a compartir sus resultados de COVID-19 con el gobierno o su empleador en comparación con su voluntad de compartir datos generales de salud con esas mismas entidades.

El uso de wearables (elementos de vestir destinados al cuidado de la salud), por su parte, creció un 10% en la comparación interanual (43% en 2020 frente al 33% registrado en 2019), como herramienta utilizada para el manejo de condiciones en el 66% de los casos.

 

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