Europa camina hacia la regulación de la Inteligencia Artificial

El 20 de octubre, el Pleno del Parlamento Europeo aprobó su propuesta de regulación de la Inteligencia Artificial (IA). El objetivo es impulsar la innovación a partir de unas normas éticas que promuevan la confianza en la tecnología. La iniciativa, dirigida a la Comisión Europea, se refiere a tres áreas básicas: las normas éticas que deben regir la IA, las reglas sobre la responsabilidad por las consecuencias derivadas de su uso y las reglas sobre derechos de propiedad intelectual vinculadas al uso de los sistemas inteligentes. Se espera que la propuesta legislativa de la Comisión, confirmada por su reciente revisión del plan de trabajo para 2021, se presente a principios del año próximo, en el marco de su estrategia sobre los datos y la IA.

La iniciativa legislativa sobre un marco ético para la IA, insta a la Comisión de la Unión Europea (UE) a presentar un nuevo marco legal que esboce los principios éticos y las obligaciones legales que deben seguirse al desarrollar, desplegar y utilizar la IA, la robótica y las tecnologías relacionadas en la UE, incluidos los programas informáticos, los algoritmos y los datos.

Entre los principios rectores de las futuras normas, se encontraría alcanzar una IA centrada en el ser humano y hecha por el ser humano; la seguridad, transparencia y responsabilidad derivada de su uso; la disponibilidad de resguardos contra la parcialidad y la discriminación de sus algoritmos; un derecho a la reparación; la responsabilidad social y ambiental y el respeto de la privacidad y la protección de datos.

Por otra parte, las tecnologías de IA de alto riesgo, como las que tienen capacidad de autoaprendizaje, deben diseñarse de manera que permitan la supervisión humana en cualquier momento. Si se utiliza una funcionalidad que pudiera dar lugar a una grave infracción de los principios éticos y consiguiera ser peligrosa, las capacidades de autoaprendizaje deberían desactivarse y restablecerse el pleno control humano.

También se propone un marco de responsabilidad civil que haga a los operadores de una IA de alto riesgo responsables directo de cualquier daño resultante de su uso. Esto, aseguran, estimularía la innovación al proporcionar a las empresas seguridad jurídica, al tiempo que protegería a los ciudadanos y fomentaría su confianza en las tecnologías de la IA al disuadir de actividades que pudieran ser peligrosas.

Estas normas deberían aplicarse a las actividades de IA físicas o virtuales que dañen o perjudiquen la vida, la salud, la integridad física, la propiedad de las personas o que causen un daño inmaterial significativo si dan lugar a pérdidas económicas verificables. Y si bien las tecnologías de IA consideradas de alto riesgo siguen siendo escasas en su implementación, los diputados consideran que sus operadores deberían tener un seguro similar al que se utiliza para los vehículos.

Por último, se planteó el desarrollo de un método eficaz de derechos de propiedad intelectual sobre las posibles creaciones de estos sistemas, así como de uno de salvaguarda para que el sistema de patentes de la UE proteja a los innovadores, al tiempo que subraya que esto no debe hacerse a expensas de los intereses de los creadores humanos ni de los principios éticos de la UE.

A estos efectos la propuesta considera que es importante distinguir entre las creaciones humanas asistidas por la IA y las creaciones generadas por la IA. Y en este sentido especifica que la IA no debe tener personalidad jurídica; por lo tanto, la propiedad de los derechos de propiedad intelectual sólo debe concederse a los seres humanos.

El texto profundiza en los derechos de autor, la recopilación de datos, los secretos comerciales, el uso de algoritmos y las falsificaciones profundas.

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