“Hay que empezar a armar instituciones basadas en datos”

La importancia de que el Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino (SISA) consiga su objetivo de nuclear la información en una base segura, generando su interoperabilidad y la necesidad de mejorar los servicios de comunicaciones para “revolucionar” la salud, fueron algunos de los temas que Diego Pereyra, CEO de Medivac, coordinador de Terapia Intensiva en el Sanatorio Güemes y docente en la Universidad de San Andrés, repasó en diálogo con Telemedicina – Salud En Línea.

Pereyra es un médico apasionado y un incansable evangelizador de la tan mentada y necesaria transformación digital de las organizaciones dedicadas a la Salud y, en esta charla exclusiva, propuso combatir la resistencia al cambio del sector, instó que las instituciones y los gobiernos planifiquen los horizontes del sector a una y a cinco décadas, algo “que nadie está haciendo”; y vaticinó un médico híbrido y un paciente empoderado.

El algoritmo educado. Transformar el dato en información es, para Pereyra, “un pilar muy importante para los próximos diez años: hay que empezar a armar instituciones basadas en datos”, y advirtió que el sector genera muchos datos “que no están hablando”.

“Esta pandemia está muy documentada, pero sin interoperabilidad, que es la clave: en Argentina hay muchas fuentes y, aunque estén todas registradas (SISA, Incucai, redes de telemedicina, de prepagas y otros), nadie los nuclea en una base segura”, explicó y recordó el caso de la empresa Blue Dot que, mediante el uso de Data Analytics previó con una semana de antelación el inicio de la pandemia en la ciudad China de Wuhan.

“El BUS de interoperabilidad del Ministerio de Salud existe sólo para Telesalud (consulta médico-médico o médico-paciente), pero no están cargados todos los datos. Si busco una persona que se hisopó en un sanatorio privado no aparece, tampoco si dio positivo, porque está cargado en otra red. En Sisa se recolectan los números finales, se mezclan y se consigue un número más o menos general porque fue todo improvisado. Obviamente la idea de que pase todo por Sisa existe, pero está muy verde”.

En su rol de coordinador de Terapia Intensiva en el Sanatorio Güemes y junto a la empresa Rockingdata, Pereyra analizó las consultas que recibieron por Covid-19 desde el 3 de marzo, cuántos de ellos se confirmaron y cuántos requirieron camas de terapia intensiva. El resultado fue revelador: pudo predecir con dos semanas de anticipación el volumen de trabajo que tendría y, por lo tanto, prever qué recursos necesitaría (camas, refuerzo de personal, etc): “Son tableros de machine learning que hacen hablar a los datos: imaginate si todas las empresas médicas tuvieran ese tablero”.

Pero, conjuntamente con educar a los algoritmos, este especialista ponderó la importancia de alfabetizar digitalmente a todo el personal de la Salud, además de facilitarles las herramientas indispensables como es, por ejemplo, la conectividad.

Que no se corte. El acceso a Internet es un derecho humano para la Organización de las Naciones Unidas (ONU) desde 2016 y un servicio esencial en Argentina desde hace unas pocas semanas gracias a un DNU. Sin embargo, la letra se da de frente con la realidad, las infraestructuras de las comunicaciones y las velocidades de navegación, muchas veces, inestables, insuficientes y asimétricas.

“Mejorar la conectividad es la clave para poder revolucionar la salud”, sostuvo Pereyra al señalar la importancia de que las compañías de comunicaciones ofrezcan velocidades simétricas. “La velocidad es central porque podría hacer una mayor cantidad de teleconsultas pero, por sobre todo, para el uso de otras herramientas, como el robot cirujano Da Vinci; si estoy manejando las manos robóticas desde Buenos Aires y operando a alguien en Córdoba, la conectividad es un problema”.

Sin embargo, la problemática de las comunicaciones en el sector es aún mayor.  “Cuando estuve como asesor de Telesalud de Nación e hicimos pruebas en hospitales públicos encontramos que, por ejemplo, en Ezeiza, no tenían Internet y los residentes se consumían los datos de sus celulares haciendo telemedicina. Falta mucha estructura”, destacó Pereyra.

Cambio de mentalidad. “La pandemia fue un cachetazo que puso al desnudo a la salud porque hubo que salir a improvisar”, dijo al señalar que hacer una receta digital fue, sencillamente, sacarle una foto a una receta en papel, y valoró la “oportunidad” que el Covid-19 significó para impulsar un cambio de mentalidad en lo relativo al uso de tecnologías: “Ahora todos quieren hacer su transformación digital y tener telemedicina porque tienen que seguir trabajando y necesitan facturar”.

Sin embargo, advirtió que dicha transformación “es un proceso lento” y que requiere que las organizaciones y los gobiernos planifiquen la Salud a diez y a cincuenta años, señalen hacia dónde ir y cuáles son los objetivos, pero lamentó que “nadie está pensando en eso”.

Se trata, a criterio de Pereyra, de diseñar esquemas económicos que muestren los ahorros que las implementaciones pueden aportar. “En pandemia se necesitan muchos recursos para terapia intensiva, clínica médica y emergencias, y muchas organizaciones, que tenían planteles capacitados en áreas que dejaron de prestar servicio temporalmente -endocrinología, por ejemplo- podrían haber redistribuido ese personal y ahorrado en horas extras y/o en nuevas incorporaciones”.

“Creo que es una transición que va desde la forma de pensar la tecnología hasta la necesidad de generar una cultura colaborativa en medicina, hay mucho ego”, admitió y propuso incluir una asignatura vinculada a la innovación en las currículas universitarias.

Para este especialista, el futuro viene de la mano de dispositivos incorporados en las vestimentas o de implantes corporales que irán recabando información acerca de la temperatura corporal, la cantidad de medicamentos que una persona ingiere a lo largo de su vida, u otros indicadores; “chips de todo tipo que estén en nuestros cuerpos y que alimenten de información a las Historias Clínicas Electrónicas (HCE)”, sostuvo y recordó la propuesta de Google para crear una HCE al estilo Gmail: “Google vino a patear el tablero al proponer un paciente empoderado de sus datos”.

“No hay que olvidarse que, en el centro de todo, siempre, tiene que estar el paciente. La idea no es desplazar al médico, al contrario, es armar un hibrido entre la tecnología y la sapiencia médica. La tecnología está y hay que utilizarla para humanizar más la medicina”, concluyó.

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