Covid 19: daños colaterales y un equipo de salud ampliado

Seis meses después de declarada la pandemia por Covdi-19, los sistemas de salud comienzan a recoger enseñanzas y a prepararse para una nueva etapa signada por la vuelta a los hospitales de pacientes con patologías no Covid, quienes pensando que el peligro de contagio duraría menos, dejaron pasar el tiempo para hacerse atender y hoy muchas enfermedades se volvieron graves y surgieron urgencias que con una medicina preventiva activa se habrían podido contener.

Para reflexionar sobre el nuevo escenario que se plantea, la Sociedad Central de Arquitectura (SCA) organizó un webinar en el Ciclo Nueva Normalidad, destinado a comprender los cambios que se produjeron en los espacios de la salud a partir de la pandemia.

Coordinado por la arquitecta Rita Comando, el encuentro contó con la participación de Carlos Alberto Díaz, gerente Médico del Sanatorio Sagrado Corazón, quien explicó que el Covid-19 además de acelerar los procesos de innovación sanitaria que se venían dando, puso de relieve la importancia de los determinantes sociales de los pacientes, desdibujó las especialidades médicas, profundizó la multi-profesionalidad e hizo que se repensaran los espacios destinados a la asistencia”. Por su parte, Damián López Gentile, Business Developer IoT de Schneider Electric, presentó la arquitectura tecnológica EcoStruxure y aseguró que es una plataforma abierta que permite interoperar con diferentes sistemas y que está habilitada para incorporar y administrar dispositivos conectados de Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés).

Rita Comando, especialista en arquitectura hospitalaria

“Nos dimos cuenta que debemos repensar el hospital en aspectos como los de accesos, circulación y confort del equipo de salud”, dijo Rita Comando, y añadió: “Especialmente en un área en que –al menos en Argentina- se ha dejado al descuido, como es aquella que tiene que ver con el apoyo al equipo de salud”. “Los espacios del vestuario donde se cambian médicos, enfermeros, instrumentistas, etc se han vuelto críticas ya sea por su ausencia o por la necesidad de sacarlas de las áreas de cuidados intensivos para evitar contagios” ejemplificó. Y en este sentido, discutir quién es el equipo de salud, y que éste incluye tanto a quienes están en la parte asistencial –como médicos y enfermeros- pero también al personal de vigilancia, limpieza, arquitectos, ingenieros…todos aunados y conformando un equipo de salud que trabaja codo a codo. Mientras que si hay algo que llegó para quedarse es, sin lugar a dudas, la virtualidad. Y con ella el aggiornamiento de la regulación para cuidar los derechos de los pacientes, de los profesionales médicos y dar un marco legal a prácticas como la telemedicina.

Despertares. La virtualidad hizo repensar los espacios de salud y la comprensión de la gestión hospitalaria fue clave para hacerlo. El médico sanitarista, director de la especialización de Economía y Gestión de la salud de la Universidad Isalud, y gerente Médico del Sanatorio Sagrado Corazón, Carlos Alberto Díaz, dijo que “al principio de la pandemia ocurrió de un modo desordenado por la asimetría y los picos de contagio que hubo. Pero se fueron incorporando todos los elementos mediante la extensión de la característica del hospital hacia el resto de la atención”.

Carlos Alberto Díaz, gerente Médico del Sanatorio Sagrado Corazón

Para Díaz, el hospital tiene que entenderse como cinco empresas en una. Esa empresa incluye el intercambio de conocimientos, la hotelería, la enseñanza, la producción industrial y la oferta de un plan de salud cada vez más extendido en cuanto a su intervención o área programática. “Hoy además, debe tener innovación, seguridad y un servicio que es la única característica diferencial que tiene con respecto a todas las otras cosas que se pueden adquirir o conformar”, explicó.

El Sanatorio Sagrado Corazón cuenta con una unidad con 248 camas, de las cuales 52 son de cuidados críticos, y una primera unidad con 9 camas Covid que ahora tiene 23 y sigue creciendo y ganando espacios. Algo que pudo lograrlo porque desarrollaron espacios arquitectónicos modulares que les permitió generar movimiento.

También se dieron cuenta que debían colocar los respiradores y bombas de infusión fuera del aislamiento del paciente, para que no tengan que estar tanto tiempo las personas dentro de los cubículos donde se procede a aerosolizar los gérmenes, en este caso, el virus. Y por la misma razón, detectaron la necesidad de dotar de extracción a los baños de las habitaciones.

Flexibilidad. La atención de la pandemia obligó a pensar y diseñar espacios asistenciales de mayor dimensión, tanto en quirófanos como en unidades críticas, en los sectores de emergencias. Y a adquirir una flexibilidad constructiva que nos permita movilizar y desplazar e ir modificando a medida que iba evolucionando la epidemia y los casos (paredes móviles, instalaciones para reconvertir todos los espacios asistenciales). Y la conectividad digital se volvió crucial tanto para el trato con los pacientes como entre el personal del equipo de salud.

Los modelos más flexibles de hospitales hoy que por su nivel de productividad sólo va a albergar pacientes muy graves o seriamente enfermos, no necesitarán ser tan grandes, salvo en las grandes urbes, se ubican idealmente entre 200 y 300 camas. Con diseño arquitectónico en donde el  desplazamiento de la gente sea muy bien calculado.

El gerente Médico del Sanatorio Sagrado Corazón ejemplificó que el desplazamiento de una enfermera o de un enfermero en un día puede reducirse en 5 Km de caminata por día si se cambia el lay out de la estación de enfermería. “Además del esfuerzo, ese ir y venir es tiempo que se quita a compartir interfaz equipo de salud-paciente, que es la más vital de todas y la que hay que ampliar, porque en esa interacción está el momento de verdad”, destacó Díaz.

Paciente-centrismo. En el intenso camino de la pandemia, las lecciones aprendidas van desde que la distancia y la cobertura de la cara fueron métodos adecuados para combatir “la peste” en distintos momentos de la historia de la humanidad, hasta que el descubrimiento del genoma humano y la medicina predictiva que permitiría preparar a los cuerpos para las enfermedades, no estaba ella lista para una pandemia, y se entendió que “la medicina no puede ser científica, personalizada y genómica, y que hay que tomar en cuenta otras variables”, explicó Díaz. Y que “el servicio o atención médica centrada en el paciente es lo más importante”.

En este sentido, el hospital debe entender la importancia de ser saludable. Ya sea aumentando las tasas de circulación de aire o pensando en la incorporación de energías renovables. Así como también la inclusión de dispositivos que permitan el monitoreo tanto de signos vitales de los pacientes, como de situaciones tan comunes como la posibilidad de detectar si alguien se levanta en la noche. “Si el sensor de movimiento puede activar las luces, se evitarían caídas y traumas”, ejemplificó Díaz.

La orientación completa a resultados asistenciales fue otra de las enseñanzas. Desde el hospital fluido y flexible con adaptación continua –como una mesa de situación en la que todos los días se relevan camas covid y no covid y se toman decisiones-, hasta el desdibujamiento de las especialidades y la colaboración multiprofesional; pasando por la instalación de concentradores de oxígeno en las habitaciones para los pacientes recuperados de covid que tras tres semanas de coma inducido no tienen masa muscular o no poseen deglución.

“La situación exige una evaluación integral del paciente, conocer dónde viven, si tienen agua, cómo es la casa son cosas que debemos saber antes de dar el alta”, explicó el gerente Médico del Sanatorio Sagrado Corazón.

Actualmente, este centro de salud realiza el seguimiento de consulta virtual y telefónica de 2.500 pacientes. Los médicos hacen teletrabajo y tienen asignados alrededor de 50 pacientes cada uno que efectúan el control hasta que se le da el alta e incorpora a otro. Además, hacen más de 500 determinaciones de PCR diarias tanto ambulatorias como en los centros, y todo está conectado. Son 4 tandas de PCR en un laboratorio de biología molecular que trabaja 7x24x365. “Esto no era así. Cambió radicalmente. Surgen compromisos éticos y profesionales”, aseguró Díaz.

Nuevo enfoque. Carlos Alberto Díaz valoró la actuación de los enfermeros en esta situación, ya que son quienes muchas veces deben contener a los médicos y explicarles lo que deben hacer para mantener los protocolos. Se trata de un nuevo enfoque del hospital.

Los médicos deben estar al tanto de todos estos cambios porque son quienes asignan el 70% de los gastos en salud, ya sea accionando u omitiendo. Lo que hará inteligente a un hospital más que la tecnología es el concepto de que debe estar centrado en las necesidades del paciente, en que debe ser interdisciplinario y de visión holística, y que tiene que crear un recorrido asistencial.

Se deben evitar las esperas innecesarias, los desplazamientos innecesarios, el transporte de cosas innecesario. El impacto de la pandemia hizo que se cambiara totalmente la manera de trabajar, de juntarse, de hacer el “pase de sala”, de formarse, de atender llamados que buscan información repetitiva.

Damián López Gentile, Business Developer IoT de Schneider Electric

“Las nuevas tecnologías habilitan la resolución de escenarios para mejorar servicios y ser eficientes en los gastos de los hospitales. El Internet de las Cosas y la Inteligencia Artificial, por ejemplo, habilitan el monitoreo de distintos dispositivos que generan datos constantemente que son analizados por software de Business Analytics que permiten tomar decisiones y accionar a tiempo” (ver recuadro aparte). “Son informaciones valiosas que posibilitan el ahorro de costos operativos”, afirmó Damián López Gentile, Business Developer IoT de Schneider Electric.

 

 

Hospital del futuro: automatización y acercamiento al paciente
El hospital del futuro tendrá una estrecha relación con los dispositivos weareables o vestibles conectados a Internet. Asimismo, habrá robots que cumplirán las actividades automatizadas. Mientras que la telemedicina –que ya venció distintas resistencias y es algo que llegó para quedarse- continuará creciendo. Deberán crearse áreas para la transmisión de la ciencia a la aplicación clínica, la simulación, la impresión 3D, la robótica, la nanotecnología, todo será necesario. En pocos años las prótesis serán diseñadas según la anatomía del propio paciente. Esto evitará el forzamiento de la articulación y los médicos podrán operar complejidades habiéndose entrenado previamente con la anatomía del paciente Las unidades de enfermería tienen que ser móviles. Debe haber lugares como los de aprovisionamiento con góndolas en las que se puedan encontrar los distintos packs según la intervención que se realice. “La climatización o iluminación no deben estar entre las tareas del personal de salud, sino automatizado”, explicó Damián López Gentile, Business Developer IoT de Schneider Electric. Gentile aseguró que la arquitectura EcoStruxure de Schneider Electric está adaptada al entorno de salud y es un sistema abierto multiprotocolo.

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