Las 4D y las TICs: Un balance de lo actuado frente al Covid-19

En el informe “La Argentina frente al COVID-19: desde las respuestas inmediatas hacia una estrategia de desarrollo de capacidades” elaborado por la recientemente presentada Red de Investigaciones Socioeconómicas Públicas de la Argentina (Red ISPA), se asegura que el sistema científico-tecnológico “ha respondido con velocidad y buenos resultados a las necesidades y desafíos impuestos por la pandemia”, los cuales se pueden resumir en el enfoque de las 4D, es decir, aquel que permite tipificar las acciones formuladas e implementadas desde el campo de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación (CTI), con la consideración de cuatro dimensiones: distanciamiento y prevención, diagnóstico y tratamiento, dispositivos y digitalización. Su acción –explica- se ha visto beneficiada por una gestión política que priorizó un rumbo de coordinación intersectorial –salud, producción, educación, transporte, desarrollo social– y jerarquizó la participación de las áreas científicas.

Las tecnologías de la información y la comunicación (TICs) jugaron un rol clave en este contexto porque permitieron dar solución a la demanda de atención a distancia de pacientes no Covid, digitalizar sistemas médicos en poco tiempo, conectar centros de salud a Internet y ofrecer distintos servicios de telemedicina, emplear tecnologías de Inteligencia Artificial y Big Data Analytics para detectar Covid-19 a través del análisis de estudios de diagnóstico por imágenes, etc. Asimismo, el trabajo del ecosistema científico-tecnológico alcanzó beneficios con la promoción de alianzas estratégicas con la ANMAT y con la convergencia entre sus respectivas agendas de trabajo.

El enfoque interdisciplinario se materializó con la conformación de espacios de trabajo interministeriales al nivel más alto de decisión política, en los que el área de salud cobró preeminencia y comenzó a marcar pautas. Por un lado, esto permitió conocer, dimensionar y evaluar problemas y demandas sectoriales susceptibles de ser dirigidas a la Ciencia Tecnología e Innovación (CTI) y, por el otro, informar a los espacios de decisión estratégica sobre las capacidades disponibles y las iniciativas en curso en el sistema científico-tecnológico. Esta interacción y la conformación de la Unidad Coronavirus (MINCyT, CONICET y Agencia I+D+i) orientaron una mayor focalización y coordinación de los esfuerzos de I+D+i (Investigación+Desarrollo+Innovación).

Porvenir y regulación. Una afirmación alentadora que surge de las conclusiones de este informe es que lo actuado “sirve para proyectar también en la Argentina una agenda de futuro, ya no solo en relación con el COVID-19 sino con eventuales nuevas emergencias”. Apela al enfoque de las 4D -adoptado en el documento y que refiere a distanciamiento, diagnóstico, dispositivos y digitalización– y sostiene que “se abre un amplio abanico de acciones posibles” para administrar las cuatro dimensiones con mejoras e innovación.

El documento destaca, además, que quedan comprometidas importantes cuestiones regulatorias, principalmente en relación con la homologación de tecnologías médicas o sanitarias y con el acceso a descubrimientos o nuevos desarrollos críticos. Y reconoce que habrá que maximizar la eficacia y la eficiencia de la política de CTI, utilizando y mejorando el desempeño y el impacto de todos los instrumentos de promoción respectivos. También destaca la importancia de cuidar aspectos críticos del mundo del trabajo, en relación con el personal de la salud y otros novedosos  relacionados con las prestaciones “a distancia”.

La relación entre innovaciones en las tecnologías de salud y las regulaciones respectivas es una cuestión otra cuestión que expuso la coyuntura de la pandemia, y que se relacionan y retroalimentan “en un vínculo no exento de conflictos, dado el sesgo necesariamente conservador de la regulación en salud frente a la novedad propia de la actividad innovadora”. Así, hoy los reguladores se encuentran ante desafíos referidos a dispositivos médicos inalámbricos, aplicaciones médicas móviles, telemedicina, inteligencia artificial y seguridad cibernética, entre otros avances relacionados con las TICs.

“La velocidad con la que van apareciendo estos nuevos dispositivos está forzando un cambio en el paradigma regulatorio, pasando de la tradicional intervención ex post al registro del producto a un creciente involucramiento de las agencias en las etapas previas al registro, desarrollando en conjunto con la industria guías de recomendaciones, directrices o protocolos, de modo de acelerar los tiempos de la homologación”, asegura el informe de la Red ISPA en sus conclusiones.

Integran la Red ISPA el Centro Interdisciplinario de Estudios en Ciencia, Tecnología e Innovación (CIECTI), del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación; el Centro de Estudios para la Producción (CEP XXI), del Ministerio de Desarrollo Productivo y la Subsecretaría de Planificación Estudios y Estadísticas (SsPEyE), del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social. Participaron del lanzamiento de la Red ISPA Fernando Peirano, presidente del Consejo Asesor de la Red y presidente de la Agencia I+D+i; Eduardo Mallo, subsecretario de Estudios y Prospectiva del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación; Luis Alberto Quevedo, presidente del CIECTI y director de FLACSO Argentina; Daniel Schteingart, director del CEP XXI; Diego Schleser, subsecretario de Planificación Estudios y Estadísticas del Ministerio de Trabajo; Marta Novick y Gabriel Baum, integrantes del Consejo Asesor de la Red ISPA; Fernando Porta, investigador del CIECTI; Lucía Tumini, economista del Ministerio de Trabajo; Mariela Molina, coordinadora de Estudios sobre la Estructura Productiva del CEP XXI; Victoria Castillo, coordinadora del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial de la Subsecretaría de Planificación, Estudios y Estadísticas del Ministerio de Trabajo y Mariano Zukerfeld, coordinador de la Red ISPA.

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