La digitalización o esa carrera desbocada

El desarrollo de nuevos conceptos en el cuidado de pacientes, la necesidad de contar con sistemas interoperables y la estandarización de los procesos fueron señalados por los especialistas que participaron del “Congreso Conectando la Salud. Datos, Tecnologías y Personas”, organizado por Philips, como los aspectos urgentes de un mundo en el que la pandemia puso en inédita exigencia a la comunidad médica.

Los prestadores de servicios de salud y especialistas en tecnologías que participaron de forma virtual de este evento realizado entre el 17 y el 19 de junio, dejaron en claro que la digitalización de los procesos dejó de ser una tendencia para convertirse en una “carrera desbocada” y reclamaron mayores apuestas porque en salud “no pasa nada” de lo que sucede en el universo digital en general.

Máxima velocidad.  El sistema de salud está en pleno proceso de transformación y, en buena medida, son las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) las que propician un replanteo estructural que va desde la forma de suministrar tratamientos hasta el modo de facturarlos, pasando por la experiencia del paciente y la falibilidad médica, a través de la implementación de herramientas de gestión (ERP), de Business Intelligence (BBII), de analítica predictiva, de Supply Chain Management, de Big Data, de RFID , de Inteligencia Artificial (IA), de seguridad informática y de contingencia (Business Continuity), entre otras.

“Estamos viviendo una revolución tecnológica en materia de salud en general e intensificada a partir de la urgencia que impuso el Covid-19 de digitalizar los procesos de atención al paciente de todas las instituciones”, dijo Jesús Fonseca, EMR Sales Leader de Philips y sentenció que “es una carrera desbocada que dejó de ser una tendencia y que llegó para quedarse”.

Para el especialista, hay aspectos que “impondrán una enorme presión” sobre los sistemas de salud que “impulsarán la tendencia hacia la transformación digital” como, por ejemplo, el incremento en las patologías crónicas, una nueva ciudadanía digital muy empoderada, una marcada propensión a desempeñar la medicina en equipos trans-disciplinarios con flujos de trabajos automatizados e interoperables (con datos estructurados y homologables), entre otros.

Asimismo, Fonseca señaló un cambio estructural sólo posible por el uso de TICs y por el cual “se deja de trabajar la salud como una serie de sucesos episódicos para ir hacia un concepto integral de cuidado continuo en el que el paciente y los efectores están más presentes. Hoy es muy fácil facturar a un paciente con un infarto, pero hay tantos mecanismos perversos para sobrefacturarlo que ya no resulta eficiente”.

“La inteligencia artificial está revolucionando la toma de decisiones”, dijo Fonseca y explicó que se debe al “reemplazo de intervenciones genéricas por otras muy personalizadas”, sólo posibles por la gestión tecnológica de grandes volúmenes de datos que permiten cuantificar la experiencia médica y su eficiencia, y mejorar las cadenas de abastecimiento con trazabilidad.

Según Diego Waskman, gerente de Sistemas del Hospital Alemán, esa idea de cuidado y eficiencia también marca el camino, pero reclamó más proactividad: “En salud no pasa nada de lo que sucede en el universo digital en general: si busco cañas de pescar en Internet me llueve información por un largo tiempo, pero si un paciente recibe la indicación de un remedio nadie le ofrece nada y tampoco se le recuerda, por ejemplo, que debe hacerse el chequeo anual”.

“Estamos haciendo un trabajo muy grande para integrar y dar transparencia y automatización a los procesos”, señaló Fonseca al tiempo que reconoció que “la promesa de valor es seductora porque mejora la atención con un costo menor, pero todavía no la conseguimos en su totalidad”.

Apoyo, impulso y vuelo. “No hay que hablar más de transformación digital, hay que hacerla y de forma acelerada”, sostuvo Claudio Giuliano Alves Da Costa, CEO de Folks y representante de HIMSS Analytics, y definió a un hospital digital como aquel que “tiene una adopción profunda de TICs en la atención operativa y en la estrategia del cuidado del paciente”.

A fin de establecer una guía, el especialista repasó la solvencia de Himms Analytic para medir, estandarizar y certificar el funcionamiento de una organización mediante siete modelos de madurez que tienden a convertir a la organización en un único proceso y que, en Argentina, sólo certificó en su totalidad el Hospital Italiano de Buenos Aires (ver entrevista a Daniel Luna, jefe del Departamento de Informática en Salud el HIBA).

“Las organizaciones que completan los niveles son consideradas hospitales digitales y tienen mejores indicadores, por ejemplo, al observar tasas de mortalidad más bajas y mayor eficiencia operacional”, resumió Alves Da Costa.

De los corredores. Philips comercializa la solución Tasy EMR (Electronical Medical Record), que integra todas las áreas de la institución y “que mejora la experiencia del paciente y del equipo de salud, optimizando los costos”, explicó Everson Faita, EMR Business Leader de Philips, y puntualizó: “Es una plataforma única que alcanza de punta a punta todo el ciclo del paciente y de la gestión administrativa, que cuenta con 34.000 parámetros configurables, que es HTML 5 e intuitivo”.

El Hospital Alemán y el Grupo Oroño son entidades de diferente porte y enfoque, pero aunadas por la convicción de que la transformación digital es el camino correcto y por la liquidez con que afrontaron la inmensa carga de procesamiento que el Covid-19 les impuso.

Al Hospital Alemán, la urgencia coyuntural los encontró solventes: “En algunos procesos la adopción tecnológica es del 100%, por ejemplo, para pedir medicamentos”, señaló Waskman y repasó una estrategia de innovación en TI  que los ubica en los albores de un hospital digital.

A su vez, Ivonne Villavicencio, directora de Transformación Digital y la Unidad de Innovación y Creatividad del Grupo Oroño, repasó la experiencia de integrar los sistemas de una docena de instituciones ubicadas en Rosario, afiliados y financistas, y aseguró que “la pandemia aceleró una barrera cultural grande que había, por ejemplo, en torno a la teleconsulta”.

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