La telemedicina más allá de la pandemia

María Eliana Rappalllini, Medical Technologies Manager de EXO

En los últimos días, distintas organizaciones, empresas, y particulares de oficios y profesiones diversas desarrollaron o pusieron a disposición del Estado Nacional soluciones para ayudar a combatir el impacto de la pandemia del Coronavirus. Periódicamente, se suman propuestas en este sentido y la gran mayoría tiene a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) como principales protagonistas (ver el Pastillero que acompaña esta edición). Una primera lectura de este fenómeno puede ir como un péndulo desde aquellas que surgen de manera desinteresada para dar respuesta a necesidades concretas del momento, hasta otras que aparecen para “aprovechar la oportunidad” y el negocio asociado a ella. Pero entre ambos extremos se encuentra una nueva reconfiguración del sistema de salud público y privado que deberá contemplar a la telemedicina y a las TICs ya no como una alternativa en tiempos de crisis, sino a la primera como una práctica con características propias que debe ser regulada y a la vez valorada en toda su capacidad para que esté a disposición más allá de las situaciones de excepción. Y a las TICs en general como la infraestructura necesaria para montar sobre ella servicios públicos, privados y todo el andamiaje de la Nueva Economía que vio acelerados los tiempos de su instrumentación.
Algunas de las posibilidades que otorgan las TICs en la salud es acercar distancias. Poner al profesional de la salud y a los equipos de diagnóstico a disposición de los pacientes sin importar la ubicación geográfica de cada uno. Desde la telemedicina hasta la Inteligencia Artificial (IA), la Argentina tiene todo el conocimiento y la experiencia para dar esta batalla. Pero no deben perderse de vista algunos puntos: “Podríamos decir que el mundo está en guerra contra el COVID-19, y en este estado se buscan soluciones rápidas que muchas veces no cumplen con los requisitos básicos para trabajar de manera segura en telemedicina”, explicó María Eliana Rappalllini, Medical Technologies Manager de EXO. Y recomendó “no olvidar que estamos manejando datos sensibles, que los datos no pueden alterarse en el proceso, que como toda práctica médica debe ser documentada y debe cumplir con regulaciones que habrá que establecer en nuestro país”. Asimismo, recordó que “en Argentina aún no contamos con una ley que regule la práctica telemédica (ver entrevista a Fernando Plazzotta) y pasada esta pandemia necesariamente se deberá ordenar un sinfín de hechos poco deseables, desde el envío de recetas por Whatsapp, a las consultas médicas a través de cualquier sistema de videollamada de las que pocas veces se vuelca información en la historia clínica del paciente”.
Acercar distancias. El análisis de la ejecutiva de EXO continúa: “La irrupción de esta pandemia ha evidenciado la escasez de recursos de salud disponibles y también ha forzado a los sistemas de salud a proteger uno de sus bienes más preciados: sus trabajadores. En este contexto, la telemedicina nos permite obtener dos claros beneficios: llevar la atención especializada a aquellos sitios donde no se cuenta con los profesionales necesarios y preservar la salud de los profesionales disminuyendo la necesidad de contacto físico con los pacientes infectados o bajo sospecha de estarlo.
La situación actual ha demostrado que la telemedicina, lejos de ir en contra de la relación médico-paciente, permite establecer un tipo de vínculo diferente al presencial: muchos pacientes hubieran quedado desatendidos de no ser por esta herramienta. Es muy gratificante navegar en las redes especializadas y encontrarse permanentemente con cursos a distancia que permiten que aquellos profesionales que ya han ganado experiencia frente al coronavirus puedan compartir su conocimiento con los profesionales de regiones que comenzamos nuestra lucha. Obviamente, gran parte de la gestión de la salud también se está realizando a través de videollamadas.
Una vez superada la situación de emergencia, deberíamos encontrarnos con un país conectado de punta a punta por la telemedicina, de manera ordenada y legislada, en la que todos tengamos la tranquilidad de saber que nuestros datos son tratados como corresponde. Tenemos un país muy grande, la telemedicina permitiría cubrirlo con los especialistas que se necesiten en cada momento, en cada lugar, ya sea que el caso se presente en CABA, en La Quiaca o en Ushuaia. Y los pacientes se trasladarían únicamente cuando el caso lo amerite, sin sufrir desarraigos ni costos innecesarios, ni ellos ni el sistema de salud. Por supuesto, la conectividad tiene un rol clave en el desarrollo de la telemedicina.

En EXO redoblamos los esfuerzos para poder proveer de nuestro Centro de Diagnóstico Móvil (CDM) a todos nuestros clientes en el menor plazo posible. Este equipo está registrado en Argentina (ANMAT) y Brasil (ANVISA), y permite enviar los parámetros vitales de un paciente (ECG, SpO2, PANI y TEMP) a un profesional a distancia, al mismo tiempo que se realiza una videoconferencia. Tanto el acceso a la videoconferencia como a los parámetros del paciente puede realizarse desde cualquier teléfono móvil o computadora con acceso a Internet. Los estudios realizados con el CDM pueden revisarse de manera sincrónica o asincrónica”.

OMS, telemedicina y beneficios

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la telemedicina como “la prestación de servicios de atención de salud, cuando la distancia es un factor crítico, por todos los profesionales de la salud que utilizan tecnologías de la información y la comunicación para el intercambio de información válida para el diagnóstico, tratamiento y prevención de las enfermedades y lesiones, la investigación y la evaluación, y para la educación continua de proveedores de atención de salud, para la promoción de la salud de los individuos y sus comunidades”.

Los beneficios de la telemedicina se ven reflejados tanto en la comunidad como en los equipos de salud. Entre los beneficios encontramos que:

• Acerca especialidades que no suelen estar en el primer nivel de atención.

• Reduce las brechas de desigualdad respecto de la distribución de ciertas especialidades en el territorio nacional.

• Reduce los tiempos de espera (tanto en la realización del diagnóstico como en el tratamiento) para acceder a los equipos de salud capacitados.

• Reduce el número de derivaciones dentro del sistema de salud, lo que reporta un menor impacto social y económico en términos de desarraigo y traslados.

• Mejora la referencia y contrarreferencia optimizando la información en una instancia previa a la derivación del paciente.

• Colabora en la formación y capacitación de los equipos de salud, a nivel de atención primaria y hospitalario.

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