“Me convertí en un evangelista del uso de las TICs para mejorar la salud y la educación”

Venezolano de nacimiento, Rafael Grossmann Zamora, es un cirujano que lleva muchos años viviendo en Estados Unidos y que se autodefine como “un apasionado por la cirugía, pero también por el uso de la tecnología para solucionar problemas en salud y en educación”. En diálogo con Telemedicina. Salud en línea, Grossmann –que es activo en Twitter @ZGJR y que cuenta con el blog RafaelGrossmann.Health en el que revela sus pasiones y se lo puede contactar- asegura que su relación con las tecnologías innovadoras comenzó desde muy temprano en su carrera cuando vio en la telemedicina un excelente recurso para mejorar el acceso tanto el cuidado de la salud como la educación.

Corría el año 2011 cuando comenzó a comercializarse el Iphone 4 con la plataforma de Face Time y pensó que era una solución ideal para romper paradigmas de conectividad y de comunicación entre médicos y pacientes. Fue entonces que utilizaron el Ipod Touch para hacer consultas de trauma y de emergencias en una zona rural del Estado de Maine “y eso causó mucha sensación”, recuerda.

En 2013 tuvo acceso al inventor de los Google Glass “y poco tiempo después decidí utilizarlos en cirugía y fue la primera vez en la historia que se usaron”, destaca y reconoce que a partir de ese momento se convirtió un poco en “un evangelista del uso de las tecnologías para mejorar la atención de los problemas en salud y en educación”, algo que lo desvela y que busca constantemente el modo de conseguirlo. De hecho, cuando realiza su primera charla TEDx queda muy impactado por el poder que ya en ese entonces tenían las plataformas de Social Media para expresar lo que alguien con expertise médico y clínico podía aportar en el campo de la innovación en salud y en la educación.

Potencialidad tecnológica. “Pienso que si se usan inteligentemente, las tecnologías tienen un gran futuro tanto en el ámbito sanitario como en el educacional”, señala y ejemplifica: “Cuando veo el potencial de la Computación Espacial –que es un poco lo que se denomina Mixed Reality o Realidad Extendida- donde podemos superponer imágenes digitales en el mundo real a través de dispositivos e interactuar con ellas, creo que estamos ante desarrollos exponenciales de la conectividad y de la comunicación”.

En el último tiempo, Grossmann ha trabajado mucho en temas como Realidad Virtual, Realidad Aumentada y Realidad Mixta y también en el potencial de las tecnologías de 5G, en Inteligencia Artificial y otras herramientas que permitirán solucionar grandes problemas que hoy tiene el mundo en torno a atención sanitaria.

“Tenemos la data digital, pero no sabemos interactuar con ella como es debido y debemos encontrar el modo de hacerlo. La adaptación de sistemas de realidad extendida o de realidad mixta con la computación espacial nos llevará a un mejor uso de los sistemas de Historia Clínica Electrónica (HCE), por ejemplo. No solo en educación y en diagnóstico, sino también en la parte terapéutica”, destaca.

Paradógicamente, el mayor uso de la tecnología puede humanizar el cuidado de la salud

Paradoja de la humanización. En coincidencia con otros referentes del sector, Grossmann suma a su lema “el uso inteligente de la tecnología puede mejorar el estado actual de la educación y del estado de la salud”, el que indica que “paradójicamente el mayor uso de la tecnología puede humanizar el cuidado de la salud”, y lo explica: “Se ha avanzado en el cuidado médico, pero de una manera nos ha separado del paciente. Si usamos la tecnología inteligentemente podemos rescatar la humanidad en esa relación médico-paciente”.

Por ejemplo, hay algo que se llama Ambient Clinical Intelligent, que es el resultado de un proyecto en conjunto entre Microsoft y Nuance, que lograron crear un asistente virtual que ve, escucha y documenta toda la interacción entre el médico y el paciente a la vez que ésta sucede. Esto es una HCE que permite mejorar el modo en que el médico y el paciente se están conectando. Algo que mejora la relación porque el médico se aboca al paciente y no a llenar fichas o usar un teclado, etc. “Es más o menos lo que yo hice con Google Glass pues teniendo a éstos en la frente y un escriba virtual no presente, sino alguien que esté observando, escuchando la interacción y documentando en la HCE, el médico no se preocupa por esa tarea sino en estar 100% conectado con el paciente”, concluye Grossmann Zamora.

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